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Ultima Actualizacion:Jue, 01 Nov 2018 10am

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La razón por la que ella no enseña a sus hijas a "vestir con discreción"

Jessica y Jeremy Martin-Weber, tienen seis hijas de 5 a 18 años, ellos suelen hablar de temas como la actitud positiva con respecto al sexo, la autonomía física, el consentimiento y lo que perjudican los roles de género tanto a los chicos como a las chicas. Todos estos temas se reflejan en su última publicación de Facebook, en la que explican por qué no obligan a sus hijas a vestir de forma recatada.

"Ayer nos preguntaron cuáles eran nuestros estándares de discreción en cuanto a la forma de vestir de nuestras hijas y qué normas les poníamos", comienza la publicación, que incluye una foto de Jessica, junto a dos de sus hijas vestidas con prendas de verano.

"Esta es la versión resumida: no enseñamos ni imponemos ningún estándar de discreción a nuestras hijas a la hora de elegir la ropa", aclara.

"El concepto de discreción es demasiado subjetivo y depende de la actitud de cada uno. Para nosotros, imponer ese tipo de estándares es controlar a nuestras hijas y nos hemos dado cuenta de que es contraproducente y le resta autoridad a nuestro compromiso de respetar la autonomía física", escribe.

Jessica señala que habrá quien piense que la ropa que llevan ella y sus hijas en la foto es discreta, pero también habrá otros que consideren que es inaceptable. En vez de ceñirse a un estándar arbitrario de discreción, la madre utiliza una serie de directrices prácticas que sus hijas pueden tener en cuenta en el momento de elegir la ropa.

Por ejemplo: "¿Puedes participar en las actividades que tienes pensado llevar a cabo sin preocuparte por la ropa que llevas?" o "¿La ropa que has elegido es práctica para el tiempo que hace?". Con sus hijas mayores, la conversación también puede incluir preguntas como: "¿Estás cómoda con las partes del cuerpo que se te ven y con la posibilidad de que la gente se fije en ellas?" o "Aunque no somos responsables de las acciones de los demás, ¿cómo te sentirías si alguien te hiciera algún comentario al respecto?".

Según Jessica, decidió escribir esta publicación por petición de muchos lectores del blog y amigos de la familia.

"Queríamos demostrar que hay otra forma de abordar este tema sin fomentar ideas tóxicas, como la concepción de que el cuerpo humano, especialmente el femenino, es peligroso y debe controlarse, esconderse o recibir algún tipo de castigo por ser sexual", explica Jessica al HuffPost EE UU.

Jessica está muy interesada en el tema de la autonomía física debido a sus propias experiencias: creció con unos estándares de discreción muy estrictos, cosa que la llevó a tener miedo de su propio cuerpo y, además, no consiguió evitar que fuera víctima de abusos sexuales. Aun así, decidió adoptar una actitud similar con sus propias hijas, hasta que un amigo de la familia abusó de dos de ellas cuando tenían 3 y 5 años respectivamente. Fue en ese momento cuando ella y su marido se dieron cuenta de que la obligación cultural de "vestir de manera recatada" enseña a las víctimas que "somos responsables de lo que piensen los violadores e incluso de lo que hagan".

"Esta es una de las consecuencias que tuvieron los abusos en nuestra forma de educar", cuenta. "No podemos decirles a nuestras hijas que ellas tienen la última palabra sobre su cuerpo de boquilla, tiene que ser algo que se refleje en todos los aspectos de sus vidas".

"Como padres, no somos responsables de controlar sus cuerpos, sino de guiarlas para que al final sean capaces de tomar decisiones por sí mismas", continúa. "Lleva cierto tiempo dialogar con ellas y guiarlas sin olvidarse de respetar su autonomía, pero creemos que a largo plazo merece la pena y sabemos por experiencia propia que imponer normas, como decirles qué se pueden poner y qué no, luego no garantiza su seguridad".

Según Jessica, deshacerse de los estándares de discreción en la forma de vestir no solo la ha ayudado a liberar a sus hijas de la presión de vestirse por y para las miradas masculinas, sino que también ha servido para que sus hijas tengan la autoestima suficiente para elegir la ropa de acuerdo con su propia aprobación.

"Nos ha sorprendido gratamente ver que nuestras hijas son muy consideradas a la hora de elegir vestimenta", asegura. "No toman decisiones para complacer a sus padres o a sus amigos, sino a sí mismas. Al tener una conversación con ellas en vez de imponer una serie de reglas, conseguimos rebajar la tensión y nos sorprendió mucho ver cómo se vestían", finalizó.

Fuente: huffingtonpost.es

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