El Universitario

Las causas del desmoronamiento educativo en PISA: los alumnos no leen, están menos dispuestos a esforzarse y crecen con el móvil

La OCDE advierte de un aumento de la complejidad en las aulas, problemas de disciplina y una baja “perseverancia ante tareas difíciles”

El País – España.- ¿Son los alumnos nacidos en 2009 realmente mucho peores de lo que lo fueron los nacidos en 1999? La “bajada continuada” en las habilidades de los estudiantes de 15 años que mide periódicamente el Informe PISA ha disparado las alarmas en la OCDE, la institución que organiza la prueba, la mayor evaluación educativa del mundo. Entre 2015 y 2025, el resultado de los estudiantes cayó en el promedio de los países desarrollados 27 puntos en lectura, 22 en matemáticas y 7 en ciencias, según los datos publicados este martes. Para enmarcarlo: la OCDE calcula que 20 puntos vienen a ser lo que se aprende aproximadamente en un curso. En otras palabras, que los alumnos de ahora van cerca de un curso escolar por detrás de los de hace una década. En España, el descalabro es aún mayor si se analiza la última década: los chavales han perdido en ese periodo 45 puntos en lectura, 29 en matemáticas y 16 en ciencias.

Los autores de PISA creen que el bajón educativo no es coyuntural, sino que tiene causas profundas, entre ellas la generalización de los dispositivos digitales, la menor curiosidad y disposición al esfuerzo que muestran los adolescentes, que afecta a cómo aprenden, y la pérdida de hábitos de lectura que hace que cada vez tengan más problemas para entender lo que leen, sobre todo cuando se enfrentan a textos largos.

La preocupación de la OCDE ha hecho que el informe incluya un apartado dedicado a analizar los motivos del declive educativo global, basándose en los exámenes y los cuestionarios de contexto que han realizado, solo en esta última edición, 760.000 estudiantes de 90 países. Lo hace centrándose en la competencia lectora, por ser, argumenta, una competencia fundamental en sí misma y una llave para aprender las demás, y por existir una correlación entre su rendimiento en lectura y el que muestran en matemáticas y ciencia. Los autores descartan de entrada, tras analizarlo, que la bajada se deba a un problema en las herramientas para medir los aprendizajes que utiliza PISA, y se inclinan por enmarcarlos en los cambios que se han producido en cuatro niveles: en los estudiantes, en la escuela, en el sistema educativo y en la sociedad.

La OCDE cree que todas ellas están operando a la vez. Y advierte que su análisis es para el conjunto del mundo desarrollado, y que cada país puede mostrar ciertas peculiaridades. El estudio también admite que es posible que más que un “deterioro” en las habilidades del alumnado se haya producido una “reconfiguración”. Es decir, que es posible que los chavales de 15 años de 2025 “superen a las generaciones anteriores en otras habilidades que no se miden en PISA”, aunque se trata, añade, de un planteamiento “muy especulativo dada la falta de datos”.

Menos atención, curiosidad y esfuerzo

Los chavales de 15 años presentan, en conjunto, un rendimiento cada vez más pobre en comprensión lectora. Especialmente en aquellas tareas que se basan en textos largos e implican “procesos de nivel superior, como evaluar y reflexionar, que requieren leer atentamente, recordar e integrar múltiples datos, a veces procedentes de varias fuentes”, señala el informe. Los resultados sugieren “que el descenso podría estar relacionado con la capacidad o disposición del alumnado para mantener una atención concentrada en tareas de lectura exigentes”.

El bajón en el rendimiento se comprueba desde el principio del examen de lectura —que se hace online en los propios centros—; desde el apartado que mide “la rapidez y precisión con la que el alumnado procesa frases sencillas”. La proporción de “lectores precisos y fluidos” se redujo un 6% entre 2018 y 2025, mientras los “lectores apresurados”, los que dan respuestas rápidas e incorrectas, subieron cinco puntos, hasta el 12% del total —con datos para el conjunto de la OCDE—. El desempeño empeoró más en las últimas partes de la prueba lo que refuerza la idea de “que la atención, la perseverancia o la confianza del alumnado a la hora de afrontar tareas difíciles” se reduce a medida que avanzan los minutos.

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