El Universitario
“El trabajo del profesor universitario es uno de los más tóxicos”, por Héctor G. Barnés

“El trabajo del profesor universitario es uno de los más tóxicos”, por Héctor G. Barnés

Los ocho males del profesor universitario

Hasta hace relativamente poco, la labor de profesor universitario era una ocupación privilegiada. El crecimiento de la población universitaria durante la segunda mitad del siglo XX, el profesor universitario parece estar sometido a más estresantes que nunca.

“El trabajo del profesor universitario es uno de los más tóxicos”, indica el psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá Iñaki Piñuel. “Se valora poco porque se cree que el trabajo del sector educativo es de guante blanco, pero contrariamente a ello, el entorno del profesor universitario produce niveles de estrés superior a otros y quiebra la capacidad laboral de muchos profesores a una edad más temprana”. Indico Barnés

La Universidad de Murcia realizo un estudio donde indico que el 83,6% del profesorado sufría de estrés crónico, el profesor de Psicopatología de la Universidad de Murcia José Buendía reconoce que “los datos son perecederos”, la situación parece haber empeorado tras la implantación del Plan Bolonia. En una reciente investigación por el UCU (Universitary and College Union) pone en manifiesto que las enfermedades mentales habían aumentado sensiblemente entre la población académica.

La profesora titular de sociología de la Universidad de La Coruña Rosa Caramés indico que “se desprecia el valor del conocimiento por la eficiencia”. Estos son los principales “jinetes del Apocalipsis” a los que tiene que enfrentarse el profesor contemporáneo.

El administrador de la Universidad de Harvard Henry Rosovsky en The University añade que, a diferencia de la educación primaria o secundaria, la universidad está formada por alumnos ya adultos, “que son gente más exigente”, y el profesor está obligado a actualizarse continuamente. Con ello da lugar a factores de riesgo psicosocial como “la rivalidad, la competitividad, las camarillas de poder o las guerras intestinas”, frecuentes en el ámbito universitario y que minan poco a poco la resistencia del profesor.

El Plan Bolonia ha traído consigo, la burocratización de la enseñanza que ha provocado que los profesores pasen más tiempo rellenando formularios, pruebas y revisiones que dedicados a la preparación de sus clases y a sus proyectos de investigación. “En los últimos años ha entrado una corriente que desprestigia la labor del docente. En ocasiones parece haber un afán reduccionista, un tanto persecutorio, de la labor de las personas que se dedican a la docencia”, explica Rosa Caramés.

El acceso a la docencia universitaria es un camino lleno de palos y piedras y sacrificios obligados. Pasan años hasta que se pueda impartir clase, mucho más hasta que alguien se convierte en profesor titular y en catedrático. Abundan las horas extras. “El becario debe hacerlo bien porque, en primer lugar, está inseguro y se esfuerza concluye Pablo Paredes.

El de los sueldos de los profesores universitarios es un tema complicado, en cuanto que estos varían sensiblemente dependiendo del centro, de la categoría del docente. El salario base puede llegar a encontrarse en unos 1.100 euros. Uno de los factores novedosos es que el profesor se tiene que poner al servicio del alumno, algo que antes no se entendía así. Como señalaba el filósofo José Luis Pardo en 2008, “todo comenzó con la sustitución de las “asignaturas” por “créditos”. El alumno ha evolucionado a ser alguien que tiene derechos, que puede exigir, que puede pensar y reclamar”.

“Los que tenemos más vocaciones de hacer cosas nos vamos desgastando”,  “Muchos de estos profesores que sólo hacen docencia en realidad no tienen interés en nada y por eso no investigan, lo único que les apetece es leerse el periódico, hablar por teléfono y tomar cafés. Afirma Pablo

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