El Universitario

«De incordio a incordio». Daniel Valverde.

«De incordio a incordio». Daniel Valverde.

Daniel Valverde Aparicio es Abogado, catedrático de la UAGRM y director del Observatorio Político de esta academia.

Bolivia va camino a enfrentar la crisis más dramática de su historia reciente y habrá que elevar plegarias para que no se convierta en la peor de toda su historia.

Arrastra una crisis política estructural (partidos, instituciones, liderazgos y valores democráticos muy deteriorados). A ello se suma de la peor forma la llegada de una peste que ha descontrolando el frágil sistema sanitario. Por si fuera poco, la tormenta provocará en su paso una severa crisis económica que impactará con fuerza sobre los sectores deprimidos, con riesgos de que el desempleo, la desnutrición, la violencia entre otras consecuencias nos acompañen por largo tiempo.

Estamos frente a una crisis multifactorial, y todos los caminos nos llevan a un laberinto oscuro y agobiante. La política que tendría que ser la gran herramienta para encontrar salidas a nuestra compleja y delicada situación, es la que nos hunde cada día más por el comportamiento cavernario de sus actores.

Estos seres primates que están hoy fuera y dentro del gobierno, en lugar de pactar agendas políticas, sanitarias, económicas y electorales, sobre la base del dialogo y la concertación, se dedican a incendiar los ánimos de la población, levantar cortinas de humo para sus fechorías políticas o económicas, y están con ello atizando las condiciones para que la crisis sea más severa, se pierdan mayor cantidad vidas, se pierdan más empleos, sufran más los pobres y juntos todos nos vamos al cadalso.

En ese contexto la cínica carta del Ministro de Gobierno, las declaraciones incendiarias e irresponsables de Morales, los viajes placenteros de ministros y arrimados al gobierno, las acusaciones burdas y autoritarias de Murillo de meter preso a troche y moche, son gasolina para incendiar Bolivia y tiene el fin de que los pirómanos luego se disputen la salvación del país. En un situación pre catastrófica, los que siembran y siembran incordio no merecen mucha o ninguna atención. Los liderazgos y caminos que merece un país al borde del precipicio deben ser distintos.

Es urgente que el gobierno de transición, carente de legitimidad y con legalidad agonizante en vez de hacer apuestas de que ganara las elecciones (texto similares en las cartas de Murillo y la presidenta Añez a tiempo de observar la ley de elecciones) convoquen al dialogo y deje de usar nuestra agobiante para hacer campaña distrayéndonos con epítetos, adjetivos y estupideces que liban por redes sociales o medios de comunicación.

Una regla muy básica indica que dos males no hacen nunca un bien, los abusivos de hoy y los de ayer deben quedar defenestrados y dejar de ser actores de la conducción de la política boliviana, al final esa es la única herramienta que por medio del diálogo y una gran concertación nos puede sacar del abismo en que nos encontramos. La sociedad civil, y los militantes del partido desplazado del poder, así como de los que accidentalmente se encuentran en el gobierno, deben presionar a quienes bajo la regla del incordio contra el incordio quieren prorrogar su situación de referentes políticos, cuando lo que necesitamos es renovación y nuevas formas no cavernarias de hacer política.

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