El Universitario
¿Halló la NASA indicios de vida en Venus en 1978 y lo pasaron por alto por error?

¿Halló la NASA indicios de vida en Venus en 1978 y lo pasaron por alto por error?

Hace 42 años, una sonda enviada a la superficie del planeta vecino ya pudo hallar la misma sustancia descubierta hace escasas fechas, pero pasó desapercibida para los expertos.

Hace solo unas semanas, saltaba la noticia: un equipo internacional de científicos había sido capaz de detectar fosfina en la atmósfera de Venus. ¿Qué significaba? Sin duda, se trataba de un hallazgo muy importante, pues podría ser un indicio de la presencia de vida extraterrestre en el planeta vecino. Aunque aún queda un largo camino por recorrer hasta analizar qué es exactamente lo que ha dado lugar a la presencia en las capas altas de la atmósfera de Venus de este gas venenoso, la NASA ya pudo haber descubierto este mismo hecho en 1978… y no haber sido consciente de ello.

Desde hace algunas décadas, se sabe que la fosfina en la Tierra solo puede ser posible por dos vías: la primera, por fabricación industrial; la segunda, por la degradación de la materia orgánica. O, dicho de otra manera, la presencia de fosfina en nuestro planeta es señal inequívoca de la presencia de vida. Sin embargo, eso no quiere decir que en Venus se esté produciendo la misma situación, pues podría ser posible que este gas se estuviera generando de forma abiótica, es decir, sin que la vida influya. Por esa razón, es necesario estudiar en profundidad por qué la fosfina se encuentra en la atmósfera del planeta vecino.

JOSÉ RODRÍGUEZ SOJO

Sin embargo, la presencia de este gas en uno de los planetas más inhóspitos del sistema solar podría haber sido descubierta hasta 42 años antes de lo que se creía. Rakesh Mogul, un bioquímico de la Universidad Politécnica Estatal de California, ha encontrado rebuscando en los archivos de la NASA que una de sus misiones, lanzada en diciembre de 1978, ya pudo haber detectado este elemento. Sería la sonda Pioneer 13 la que habría detectado indicios de fosfina que, en su momento, fueron pasados por alto por los expertos.

Los datos de 1978 provienen del espectrómetro de masas neutras conocido como LNMS, uno de los instrumentos que descendieron a la atmósfera de Venus desde la propia Pioneer 13. Cuando la sonda llegó a la atmósfera de Venus, dejó caer en el LNMS que, suspendido con un paracaídas, fue bajando hasta la superficie del planeta mientras recopilaba datos y los enviaba al mismo tiempo de vuelta a la Tierra. Era importante que pudiera mandar la información antes de llegar a la superficie, pues una vez impactará contra ella, el LNMS moriría definitivamente.

Toda la información llegó correctamente a la NASA, que analizó buena parte de las sustancias químicas que fueron captadas, pero los compuestos a base de fósforo quedaron apartados. El objetivo de los científicos era tratar de descubrir sustancias químicas desconocidas en nuestro planeta, por lo que aquellos que podrían suponer la presencia de fosfina -y, por tanto, ya conocidos- no fueron tomados en cuenta. Sin embargo, Mogul y sus compañeros repararon, al conocer la nueva información, en que era posible que aquellos elementos olvidados pudieran ser similares a los ahora descritos en el estudio de ‘Nature‘.

 

«Creo que la evidencia de trazas de sustancias químicas que podrían ser formas de vida en los datos heredados se descartó porque se pensó que no podrían existir en la atmósfera. Creo que mucha gente ahora está revisando la noción preestablecida de que Venus cuenta con un ambiente completamente oxidante», explica Mogul a ‘LiveScience’. Esta aclaración es importante, pues esta creencia hacía pensar que un planeta como este no podía contar con fosfina ni con otras sustancias químicas que se consideraran signos de vida.

Los análisis del equipo de Mogul sobre los archivos de la NASA de 1978 sirvieron para encontrar sustancias muy parecidas a la fosfina, además de una serie de átomos de fósforo que, presumiblemente, provienen de este propio gas pesado. Es decir, la NASA ya pudo haber encontrado esta sustancia por casualidad hace 42 años pero descartó su estudio al creerlo imposible. De igual manera, este nuevo equipo de investigadores halló en los mismos documentos otra serie de sustancias químicas que se presupone que no surgen de forma natural en la atmósfera, como es el caso de cloro, oxígeno y perióxido de hidrógeno.

Ahora queda un largo camino para poder descifrar si la fosfina encontrada en las capas altas de la atmósfera de Venus procede en realidad de vida extraterrestre. Tengamos en cuenta que la temperatura máxima de Venus es de 499 °C, mientras que la mínima es de -45 °C, con una media de 85 °C, por lo que conocer qué es lo que está generando este gas podría ser un paso adelante en la búsqueda de vida en otros planetas. Eso sí, siempre que no se esté fabricando de forma abiótica, una posibilidad que a de hoy sigue absolutamente abierta.

El Confidencial.

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