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Ulloa: “Ya pasábamos clases virtuales antes de la pandemia”

Ulloa: “Ya pasábamos clases virtuales antes de la pandemia”

Para un grupo de estudiantes y docentes de la ‘Gabriel’ no fue novedad el uso de herramientas digitales en el proceso de enseñanza – aprendizaje, puesto que desde el 2018 ya cursaban sus carreras en la modalidad virtual.

Con la llegada del Covid-19 al país, la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) se vio forzada a implementar la modalidad virtual para todos sus estudiantes en la gestión 2020 y, para este 2021, aún no se avizora el retorno a las clases presenciales.

Indudablemente fue desafiante cambiar todo el proceso educativo a la modalidad virtual, ya que se necesitaba aprender sobre la marcha las nuevas herramientas digitales, que hasta entonces eran ignoradas o poco conocidas por la comunidad universitaria.

Sin embargo, para algunos estudiantes este cambio no supuso grandes inconvenientes, puesto que ya estaban bastante familiarizados con la modalidad virtual.

Se trata de un grupo de alumnos de Derecho, Contaduría e Ingeniería Informática que, desde el 2018, tuvieron la oportunidad de cursar sus carreras por internet, gracias a un plan de estudio virtual que la universidad implementó en aquella época.

Según Remberto Ulloa, director de la carrera de Derecho, un 20% de sus estudiantes y docentes ya pasaba clases virtuales antes de la pandemia.

“La pandemia, por suerte, nos agarró con alguna experiencia ya que la carrera de Derecho en modalidad virtual se la viene impartiendo desde hace tres años, liderado por un grupo docentes que se preparó en herramientas virtuales”, indicó la autoridad universitaria en el programa Semana U, que transmite el periódico El Universitario todos domingos a las 20:00 horas, en su página de Facebook.

Señaló que antes de aplicar la modalidad virtual, la ‘Gabriel’ firmó un convenio con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para recibir asistencia técnica y aplicar las mejores prácticas, en cuanto al uso de las herramientas tecnológicas para la educación.

Esta modalidad se aplicó en la universidad en el 2018, con el fin de descongestionar las aulas, ya que la cantidad de estudiantes aumentaba cada año y la infraestructura física no abastecía para recibir a todos.

Además, que los estudiantes que vivían en zonas alejadas e incluso otros municipios no iban a tener la necesidad de llegar hasta la universidad, ahorrando gastos en transporte, alquiler y alimentación.

Lo que nadie imaginaba aquella vez, es que la educación virtual iba a ser necesario para la totalidad de los estudiantes.

DESAFÍOS

¿Qué pasó con el resto de los estudiantes? Evidentemente no fue fácil la tarea para el resto de los estudiantes y docentes que no estaban habituados a la modalidad virtual.

En la carrera de Derecho, Ulloa indicó que se tuvo que realizar seminarios intensivos para los docentes quienes, hasta principios de mayo, lograron conocer las herramientas básicas de las clases por internet.

Destacó el apoyo que se dieron entre colegas docentes para aprender más rápido, especialmente a los de mayor edad, a quienes les costó un poco más entender esta nueva dinámica.

No solamente los docentes fueron desafiados con la modalidad virtual, sino que los estudiantes también tuvieron mayores exigencias.

Ulloa citó como ejemplo a los exámenes virtuales, los cuales usaban una tecnología que exigía que el estudiante responda cada pregunta en una cantidad determinada de tiempo, si el alumno se retrasaba perdía la oportunidad de contestar y automáticamente se cambiaba a otra pregunta.

¿VOLVER A LAS AULAS?

Desde El Universitario surge la pregunta si es o no oportuno que los estudiantes vuelvan a las aulas, de manera gradual o con una modalidad semipresencial. Tomando en cuenta que existen carreras técnicas que difícilmente puedan ser impartidas de una manera virtual.

Además, que estudios recopilados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) muestran que las clases a distancia no tienen el mismo aprovechamiento que las modalidades presenciales o semipresenciales.

A esto se suma, la poca importancia que la sociedad boliviana le da a la educación, ya que se realizan concentraciones políticas, con miles de asistentes, asambleas, elecciones, el transporte que trabaja casi normal, los bancos, centros comerciales, restaurantes y mercados abiertos, al igual que las discotecas y los boliches, es decir, todo puede abrir, menos las clases en los colegios y en las universidades.

Las autoridades universitarias señalan que se teme una tercera ola del Covid-19 y que, por ello, esperarán un poco más de tiempo antes de abordar esta problemática.

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