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Franklin León: docencia, mandarinas y la pasión por el voluntariado social

Franklin León: docencia, mandarinas y la pasión por el voluntariado social

El catedrático considera que el universitario además de su formación profesional debe aprender a servir, ser empático, responsable con el medioambiente y tener compromiso social para lograr una formación integral.

Con una bolsa de mandarina en mano, el docente Franklin León, llega hasta el lugar de la cita para la entrevista. Invita el cítrico a quiénes saluda mientras se dispone a conversar con El Universitario. “No me da vergüenza promocionar o vender las frutas que traigo de mis huertos orgánicos”, exclama y se muestra orgulloso porque se considera a sí mismo un emprendedor, que, junto a su familia, lleva adelante proyectos productivos.

El catedrático de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) cuenta que la producción de mandarina que lleva adelante, junto a su esposa, es una actividad que desarrolla como amante de la naturaleza y del agro, sin importar que algunos critiquen que un docente involucrado en el ámbito académico y próximo a ser doctor se dedique a la producción y venta de frutas. Sin embargo, esa es solo una de sus facetas.

León, quién ha sido destacado como cruceño de oro por la Red Unitel y reconocido por el Senado de Argentina en la formación ciudadana que realiza hace más de 12 años en Santa Cruz de la Sierra en diferentes ámbitos, confiesa que es la primera vez que se escribe algo de su biografía. Al comienza desliza sobriedad al hablar en primera persona, pero luego se abre y describe su génesis.

“Soy de familia quechua y tengo 41 años. Mi madre es de pollera y soy de Potosí, de Tumusla, del pueblo «chicheño», que es histórico para la independencia de Bolivia. Estudié en el campo y llegué a los 13 años aquí a Santa Cruz de la sierra para incorporarme al ciclo de secundaria del colegio Nacional Florida”, relata.

Sus estudios universitarios se desarrollaron en la UAGRM en la carrera de Comunicación de la cual se graduó por excelencia, mientras estudiaba al mismo tiempo Contaduría Pública en otra Casa de Estudios Superiores. Posteriormente se desempeñó en Relaciones Públicas de la Facultad de Humanidades y también incursionó en la docencia universitaria.

El tiempo que utilizó para cursar una Maestría en Educación Superior y dos programas de doctorados, no le impidió desarrollar su gran pasión, la acción social de voluntariado a nivel vecinal desde el 2008 y a nivel universitario desde 2012 con estudiantes de la Facultad de Humanidades de la “Gabriel” y de la carrera de Veterinaria.

Los orígenes de su pasión por el voluntariado provienen de su niñez, porque veía que otros chicos recibían regalos y él junto a otros chicos del campo no tenían nada. Cuando estuvo de estudiante en la UAGRM pudo palpar también la escasez, puesto que vivía solo en un cuarto alquilado, muchas veces sin recursos económicos para solventar sus pasajes y para la comida.

Justamente esta malnutrición ocasionó que enferme gravemente de tuberculosis que lo llevó a estar internado bastante tiempo y recibir en ese tiempo la solidaridad de estudiantes y docentes que se preocuparon por él. Este fue el riego que hizo crecer la raíz de su pasión por la ayuda a otros.

Actualmente se considera una persona bendecida porque además de trabajar como docente universitario ocupa una parte importante de su tiempo en desarrollar actividades de bien social para niños del campo, personas en situación de calles y casas de acogida.

“Me he vuelto un profesional en el campo de la gestión social de voluntariado. Donde vemos necesidades en el campo de la salud vamos y hacemos algo al respecto siempre movilizados por la educación ciudadana y otras áreas”, comentó.

Las cifras del trabajo social indican que se reunió y repartió más de 40 mil juguetes y 14 toneladas de ropa a niños de zonas marginales y personas de escasos recursos económicos. La mayoría de los integrantes del equipo de voluntariado son estudiantes de Comunicación Social y Veterinaria.

Asimismo, fue director de línea positiva que es programa que incentiva a la superación personal de las personas. Además, en el campo de la formación integral de los universitarios ha desarrollado conversatorios con profesionales que trabajan en medios de comunicación y que egresaron de la UAGRM.

Posteriormente León comenzó a generar cursos gratuitos en la web con la participación de expertos de diferentes países, actividad que desarrolla hasta ahora.

Academia e investigación

En el mundo académico ha publicado varios artículos científicos en revistas indexadas de cuartil 3 y cuartil 4. Asimismo ha dictado varias conferencias internacionales en el campo de la ciudadanía especialmente.

Acción social en tiempos de pandemia

Pese a las limitaciones por la Pandemia, el año pasado junto a su equipo de voluntarios distribuyó más de 1000 juguetes para pueblos alejados de Santa Cruz de la Sierra y este año de igual manera se organizará la repartición con el apoyo de la mesa directiva, bajo un modelo que se llama pedagogía del voluntariado, que buscar crear consciencia en el estudiante, incentivando competencias actitudinales.

“La idea es que el universitario aprenda a servir, ser empático, responsable con el medioambiente y con compromiso social, desarrollando competencias cognitivas y procedimentales, puesto que para organizar un evento tienen que capacitarse en planificación, ejecución del voluntariado desde la organización, control, monitoreo y evaluación de estos proyectos”, explicó.

Según León si las personas pueden administrar recursos económicos ajenos y servir a otros, se puede crear compromiso y valores duraderos alejados de cualquier implicación política.

Otros proyectos en curso

Paralelamente a las acciones sociales de entrega de juguetes y ropa, León comenzó a ejecutar un voluntariado de cine en casa que consiste en educar a los jóvenes mediante películas para prevención sobre delincuencias y pandillas.

A su vez lleva adelante el programa de padrino y ahijado, que consiste en que un estudiante de la UAGRM se hace cargo de un niño o una niña en su proceso de educación.

Otra línea de voluntariado que desarrolla es la referida a arborización, habiendo plantando más de dos mil árboles en Santa Cruz, recolectando además algunas especies de plantas para la Chiquitania.

A su vez con un grupo de estudiantes de Veterinaria se tiene previsto desarrollar este año un proyecto de prevención para el cuidado de mascotas, puesto que Santa Cruz tiene el índice más alto en los casos de rabia, habiéndose registrado en el 2019 hasta 25 casos por día. La idea es trabajar con colegios con campañas de sensibilización y concienciación, pero por la pandemia el proyecto está pendiente de realización y se lo ejecutará cuando se normalicen las clases presenciales.

De igual manera, León es miembro del Consejo Educativo de la cárcel de Palmasola, instancia con la que quedó pendiente llevar capacitaciones de educación formal para los internos de este recinto penitenciario.

“En estos días estamos con el proyecto de WiFi en casa, ofreciendo este servicio de manera gratuita a los niños que lo necesitan para hacer sus tareas. Al igual estamos trabajando con el tema de seguridad ciudadana que consiste en realizar viernes de “kjaras” para recaudar dinero y comprar cámaras para seguridad de los vecinos del barrio”, comentó.

Finalmente, un trabajo de varios años que lidera León es el de la educación ciudadana con el uso de la línea blanca para el paso del peatón más conocida como «cebras», que esperan trabajar con el Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra.

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