El Universitario

Fallece Arturo Barba, fundador de Contaduría Pública, ícono de los catedráticos de UAGRM.

Fallece Arturo Barba, fundador de Contaduría Pública, ícono de los catedráticos de UAGRM.

Arturo Barba Flores ha sido un docente ícono de los catedráticos de la academia cruceña, fue decano de la carrera de Auditoría y director en varias oportunidades, creador de la nueva facultad de Contaduría Pública y del posgrado de esta facultad.

Arturo Barba, junto a Humberto Mur, Teodoro Callaú y Tun Justiniano, cuando eran jóvenes se dedicaban al espectáculo de la Lucha Libre en Santa Cruz, de manera no competitiva, por lo que cobraban unos 2 o 3 pesos y con eso costeaban sus estudios universitarios, allá por los años de 1970.

Arturo Barba es recordado en la UAGRM por su carisma y jocosidad, además de ser un gran cuenta chistes con altura y poeta; por lo que docentes de las nuevas generaciones también lo recuerdan.

Falleció a la edad de 85 años, aquejado por varias dolencias. Arturo, los últimos años también fue animador deportivo de los catedráticos, pues se unía a los eventos futbolísticos con un megáfono y transmitía los encuentros siempre con su toque carismático.

El exdecano de Derecho, Alfonso Coca, recuerda que cuando iba a la sede deportiva, mientras transmitía un partido de fútbol, “le puso de apodo a Daniel Vidal La Sandía Voladora”.

Deja un gran vacío en el corazón de muchos catedráticos y estudiantes que lo recuerdan. Cuando era joven, Barba también militó en el partido demócrata, en el que fue representante y activista muy reconocido.

“Lo que bien recuerdo es que ha sido un luchador que siempre buscó la unidad, primero de los economistas y luego de los contadores y auditores de Santa Cruz. Pero en lo personal, para mí fue un amigo que nunca guardaba rencor, nos enojábamos y siempre volvíamos a ser amigos”, cuenta David Soruco López, docente de Contaduría Pública.

Uno de los amigos de Arturo Barba, Salomón Limpias lo recuerda con melancolía como un gran humanista, hombre leal y siempre risueño. “Él me cobijó mucho en la ´U´, siempre me apoyó, tengo los mejores recuerdos de él, la riqueza más grande que tenía era ser el profesor más astuto que conocí en la UAGRM, siempre le buscaba soluciones, para él nunca hubo obstáculos, pues lo solucionaba con ingenio”, cuenta Límpias.

“Su hija fue mi alumna de Arquitectura, ella es hija de doña Pili, le pregunté que ojalá sea como su padre, me dice que no ´yo soy como mi madre él se la pasa riendo´”

«Deja en la memoria colectiva el recuerdo más humano que yo haya conocido. Un excelente humanista, apreciaba la vida en toda su plenitud, valoraba mucho a las personas que sabían, le gustaba conversar con ellas y le era muy leal a las personas, su lealtad era indescriptible, con sus amigos y con su grupo”, expresa Salomón Límpias.

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