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“nenitasbolivia”, cuenta Instagram que la Policía sigue por posible pedofilia

“nenitasbolivia”, cuenta Instagram que la Policía sigue por posible pedofilia

¿Cómo actúan los pedófilos en las redes sociales?

Miércoles, 05 de febrero / Página Siete Digital / Los Tiempos

La Policía advierte que existe una red de pedófilos, pederastas y criminales que integran redes de trata y tráfico roban fotografías de niñas y adolescentes de sus perfiles en las redes sociales con fines siniestros. El objetivo es captar a través de las imágenes a “víctimas potenciales”.

Ese es el caso de la cuenta de Instagram “nenitasbolivia” que fue interceptada por esta repartición policial. Desde su creación compartió fotografías de niñas y en el poco tiempo que estuvo habilitada consiguió más de 5.413 seguidores.

El perito informático de la Policía boliviana en Cochabamba, Mauricio Méndez, informó a Los Tiempos que personas y organizaciones de trata y tráfico que «venden» a menores de edad (mujeres y hombres) utilizan Facebook, Instagram, Twitter, entre otras, para obtener las imágenes de sus víctimas, pero además para interactuar con sus “clientes” a través de cuentas falsas.

Cuando establecen contacto con los pedófilos, los miembros del crimen organizado ofrecen un “catálogo con la foto de las posibles víctimas”.

“Captan fotografías de niñas en las redes sociales, las difunden como un catálogo hasta que aparezca el mejor postor, esta persona elige a una de ellas y la cuenta o página creada es cerrada”,  detalló Méndez.

Después de que el pedófilo escoge a su víctima, el crimen organizado ejecuta su secuestro. Una vez consumado el delito con la “venta” del menor, los delincuentes dedicados a la trata y tráfico cierran la cuenta para abrir otra y repetir el ciclo delincuencial.

¿Cómo actúa la pedofilia en las redes sociales?

El comportamiento de los pedófilos en Internet suele responder a patrones bastante bien identificados por la Policía. Es así que el periódico español, ABC de Sevilla, publica estos datos proporcionados por especialistas en perseguir este tipo de delitos: el agresivo, el simpático y el falso niño.

El acosador agresivo

Es habitualmente el más fácil de identificar. Su perfil responde al de un acosador sexual desesperado que no invierte tiempo en el cortejo, sino que va directamente al grano. No suele obtener ningún tipo de logro, pero están frecuentemente actuando en las redes, por lo que la Policía aconseja a cualquier afectado que acuda a una comisaría para ponerlo en conocimiento de los agentes. Se trata normalmente de hombres de unos 50 años, solitarios e introvertidos, que se explayan en las redes, donde se sienten impunes. Es el tipo de ciberdelincuente más fácil de detectar y, por lo tanto, el que menos casos consumados produce, según los datos recogidos.

El acosador simpático

Su perfil es mucho más difícil de identificar porque tarda bastante tiempo en dar la cara como pedófilo. Su estrategia consiste en halagar a la víctima, normalmente de 12 a 16 años, haciéndole creer que está admirado por su inteligencia. Sus alabanzas pueden alargarse durante semanas hasta conseguir un grado de confianza con el menor que le permita pasar al ataque. La forma más típica de hacerlo es ofrecerle la posibilidad de hacer cosas que sus padres le prohíben. A partir de ahí, estrechan el contacto hasta conseguir una foto íntima del acosado, momento en el que éste ya no tiene salida porque el pederasta se transforma el hombre simpático del principio pasa a ser un chantajista virulento que exige más material pedófilo al menor a cambio de no publicar el que ya tiene en su poder.

El falso niño o grooming

El ardid de este tipo de acosadores para acechar a sus víctimas consiste en crearse un perfil falso en las redes sociales en el que se hacen pasar por niños de la misma edad. Esta fórmula es conocida como «grooming» y también se da con mucha frecuencia. El objetivo es el mismo que el del acosador simpático. En primer lugar, intenta entablar una relación de amistad en la que cualquier dato personal que ofrece la víctima es utilizado por el pederasta para hacerle ver que tienen los mismos gustos. Posteriormente le corteja ensalzándole su belleza, le hace sentir atractivo y empieza a mandarle fotos del falso niño al que está suplantando, que habitualmente están capturadas de redes sociales y pertenecen a menores muy llamativos. A cambio, le pide fotos a la víctima con poca ropa. Y a partir ahí, comienza el calvario.

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